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"Puede parecer una pequeña revolución, pero podría funcionar"

Ramon Capdevila, director de L'informatiu Almacenes Construcción

Texto que llegó a nuestra redacción del propietario de un almacén de materiales de construcción en respuesta a los dos artículos publicados anteriormente sobre las grandes superficies, y pidiendo también que se respetase su anonimato.



Les escribo en respuesta a varios artículos recientes relacionados con las grandes superficies. Soy gerente de un pequeño almacén de materiales de construcción en Catalunya, y en los últimos días he estado escuchando, leyendo y conversando mucho sobre este tema.

Me gustaría conservar el anonimato, por lo que prefiero no firmar esta carta. Aun así, la envío a L’Informatiu por si consideran oportuno publicarla.

El tema es claro: han llegado las grandes superficies y nos están haciendo daño. Y aquí, o nos unimos, o estamos perdidos.

En artículos anteriores se han propuesto muchas ideas, todas válidas: el retail, el cuidado del cliente, el servicio, el asesoramiento… Pero ¿es suficiente? ¿Qué más podemos hacer? ¿Cómo podemos afrontar realmente esta problemática en la que nos encontramos?

Son muchas las preguntas que me vienen a la cabeza, pero pocas las respuestas.

Lo que sí está claro es que, a día de hoy, la facturación conjunta de los almacenes tradicionales de materiales de construcción supera a la de las grandes superficies. Y esa es un arma —en el buen sentido— que todavía tenemos.

¿Por qué digo que es un arma? Porque, afortunadamente, existen muchos productos equivalentes de distintas marcas: adhesivos, cartón yeso, morteros, entre otros. Aprovechemos eso.

Si un producto concreto está presente en una gran superficie, el almacén tradicional puede ofrecer una alternativa de otra marca. Es una idea sencilla: o le vendes a ellos, o nos vendes a nosotros.

¿Qué se puede conseguir con esto? Forzar a nuestros proveedores a posicionarse o, al menos, a que si quieren trabajar con ambos canales lo hagan con marcas diferenciadas. De este modo, podremos defender mejor nuestros precios y evitar comparaciones directas que siempre nos perjudican.

Es lo que ocurre en muchos otros sectores: unas zapatillas pueden ser de marca Nike o Reebok. Ambas cumplen la misma función, pero tienen posicionamientos y precios distintos.

Creo que, con solo un trimestre en el que los almacenes digamos: “Este producto no te lo compro porque está en la gran superficie”, empezaríamos a ver resultados inmediatos.

Puede parecer una pequeña revolución, pero podría funcionar.

¿Qué os parece? ¿Nos unimos al cambio?

 

Los dos artículos publicados anteriormente sobre las grandes superficies:

“El retail es cuestión de imagen y publicidad”

"Unidos por el futuro del sector: Reflexión sobre el impacto de las grandes superficies"



 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

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